El padre de Inge le contó orgulloso a su esposa los horrores de la guerra, en una serie de cartas que envío desde el frente ruso. Inge Franken es una mujer jovial de unos 70 años que vive en un departamento de dos pisos en Berlín, Alemania. Por delante tiene una tarea, una misión: ir de gira por distintas escuelas enseñando a los niños la oscura historia de su país, y también la suya.