El presidente Obama aprovechó ayer el derrocamiento de Hosni Mubarak y la ola de revueltas en mundo árabe para tratar de inducir a Irán a tomar la ruta del respeto a los derechos humanos. Al evaluar como «positivas» las primeras señales hacia una eventual democratización, surgidas de la junta militar que tomó el poder en Egipto, Obama afirmó que los gobiernos de Medio Oriente «comienzan a darse cuenta» de que existe un ansia de cambio y modernización en «una nueva generación de jóvenes que buscan nuevas oportunidades».