Por tercera vez desde que empezaron las manifestaciones de protesta contra su régimen, el presidente de Siria, Bashar Assad, se dirigió a su pueblo y por tercera vez no convenció a nadie. Las manifestaciones de apoyo al régimen en algunas ciudades luego del discurso fueron contrabalanceadas por expresiones masivas de repudio en otras. La prensa internacional coincidió en su escepticismo. En «The Guardian» londinense un blogger sirio, Issandr el Amrani, tituló su comentario «El discurso de Assad solo ofrece confusión», y el «Neue Zürcher Zeitung» suizo, considerado por muchos el mejor diario en idioma alemán, definió la alocución presidencial como «Promesas de reformas en lenguaje vago y verborrágico».