Poco importa que los Ayatolas de Irán hayan organizado una conferencia internacional, con la participación del Presidente Mahmoud Ahmadinejad, en contra de «Hollywood y el Satanismo» y el “Hollywoodismo y el Sionismo”.
Poco importa que los Ayatolas de Irán hayan organizado una conferencia internacional, con la participación del Presidente Mahmoud Ahmadinejad, en contra de «Hollywood y el Satanismo» y el “Hollywoodismo y el Sionismo”.
Desde que en noviembre pasado quedara claro, gracias a los inspectores internacionales, que Irán tenía un programa nuclear armamentístico, se hicieron muchas cosas para detenerlo. Ninguna funcionó. Quedó paradójicamente demostrado con el retorno de la República islámica de Irán a las negociaciones. Aseguró que acudiría, aunque no sabía muy bien cuándo –el viernes, acaso el sábado– ni dónde, pues se citaba Estambul, Ankara o Bagdad.
Leer la correspondencia entre dos autores de la talla de Walter Benjamin (1892-1940) y Gershom Scholem (1897-1982) constituye un verdadero desafío intelectual para cualquiera.El primero de ellos es uno de los pensadores más profundos y difíciles del siglo XX y una fama que se le robó en vida (tuvo problemas económicos, fue rechazado en la universidad por su origen judío, soportó innumerables negativas de publicación de sus escritos y finalmente se suicidó) se le ha devuelto con creces tras su muerte. El segundo, experto en la cábala, representa uno de los baluartes del mundo intelectual judío y el principal impulsor de la cultura judía como una cultura distintiva.
La última semana, el antisemitismo suscitó otra vez el debate a nivel internacional, un fantasma que lastimosamente no termina de abandonar algunas conciencias en Europa y otras partes del mundo. Ciertamente Uruguay tampoco está exento de ello, como lo demostraron esta semana los incidentes en el Palacio Peñarol, con cánticos antisemitas de una parte de la hinchada de Aguada tras el partido que su equipo perdiera a manos de Hebraica. Y más aun, la serie de comentarios antisemitas que varios publicaron luego en Twitter y que el periodista Leonardo Haberkorn recopiló en una entrada de su blog El informante bajo el título «Me sale el nazi», precisamente citando uno de esos comentarios en la red social. Pero la controversia mundial sobre el antisemitismo vino por cuenta del reciente poema del Nobel alemán Günter Grass Lo que se debe decir, en el que condena a Israel por sus amenazas de atacar Irán entre otras cosas.