Quienes defienden, como el Gobierno de Zapatero, la iniciativa de lograr en la Organización de Naciones Unidas el reconocimiento de un Estado palestino, cometen un triple error. Primero, porque están reconociendo el terrorismo como medio político legítimo: el frente común con Al Fatah contra Israel es, en los términos dictados por Hamás, garante último de la iniciativa. Aceptarla es aceptar su terrorismo como instrumento político legítimo. En segundo lugar, el reconocimiento no traerá la paz. Hamás ni ha renunciado a la destrucción de Israel ni tiene intención de hacerlo. Con o sin reconocimiento en la ONU, las milicias seguirán atentando: sólo los ingenuos pueden pensar que con plena soberanía y sin control israelí, el terrorismo remitirá en la región. Y tercero: abre la puerta a que cualquier Administración, en cualquier circunstancia, proclame la autodeterminación de su territorio. Lo que es válido para Oriente Próximo, ¿por qué no iba a serlo para ciertas regiones europeas?