Soy de esa clase de personas que soñamos con un mundo en paz y armonía donde coexistan y se realicen toda la diversidad de culturas, etnias, religiones, ideologías y estilos de vida que respeten al hombre concreto, ese hombre de carne y hueso como tú, como él y como yo. La paz (del latín pax = absentia belli) es una sensación subjetiva de sosiego, calma y quietud.
La guerra (del germánico “werra“) es una presencia perceptiva de conmoción, perturbación y zozobra. Dice una popular canción israelí: “Todos hablan de paz…. nadie habla de justicia…. Kulam medabrim al shalom…. af ejad medaber al tzedek….”