Según marchan las negociaciones se puede inferir que la UE y EE.UU. concluyen que una solución pacifica al dossier nuclear iraní es una táctica diseñada para destruir a Israel como estado confesional judío en lugar de buscar la paz en Oriente Medio. Aunque no creo estar de camino a esa opción. Sin embargo, las presiones sobre el PM Netanyahu son demasiado peligrosas para Israel. Washington parece no entender que si Irán avanza en su programa nuclear, no solo constituye un grave riesgo para los israelíes, sino también para los productores de petróleo del Golfo y para Occidente. Tampoco se comprende que las amenazas a EE.UU. y sus aliados árabes envalentonan a los yihadistas regionales, que Irán juega un papel central en la desestabilización de Irak, que encarna el financiamiento de Hezbola y es el abanderado en el boicot a la paz regional. Los árabes lo saben, los israelíes también, pero Bruselas y Washington parecen ignorarlo.
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