La semana pasada, fue el orador central en el Congreso de Parlamentarios Latinoamericanos en Buenos Aires, en el marco de los actos en el 18º aniversario del ataque.
La semana pasada, fue el orador central en el Congreso de Parlamentarios Latinoamericanos en Buenos Aires, en el marco de los actos en el 18º aniversario del ataque.
En un intercambio de cartas entre Shimon Peres y Mohamed Morsy, nuevo presidente de Egipto, con motivo del comienzo del mes de Ramadán hubo un encuentro de palabras esperanzadoras.
Es probable que la estructura del Estado autoritario en Siria se mantenga en su lugar independientemente del momento y circunstancias de la partida del presidente Bashar el Asad. Los Asad han pasado más de cuatro décadas asegurándose la solidez de su estructura de poder basada en el autoritarismo político y asimilando en su provecho todo un abanico de comunidades sociales y políticas pertenecientes a diversas facciones, tendencias y grupos étnicos.
Al leer los titulares periodísticos de Oriente Medio en los últimas semanas – musulmanes gobernando en Egipto, Irán mintiendo a todo el mundo, Assad intentando aplastar su rebelión y líderes palestinos que no hablan con Israel – se percibe la sensación de una región en la cual los motores realmente comienzan a fallar. En un momento de esta naturaleza, el presidente Obama tiene que demostrar la misma decisión que demostró para localizar a Osama bin Laden. Una útil analogía para este momento viene de la ciencia del clima, en la que un popular lema dice así: Dada la medida en que buena parte del cambio climático ya se cernió sobre nuestro futuro, lo mejor que podemos hacer ahora es manejar lo inevitable y evitar lo inmanejable.