Simbólicamente, la alarma sonó el Día de los Muertos. El 2 de noviembre pasado, un diario inglés informó sobre el plan de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña para atacar a Irán. Ese mismo día se probó en Israel un misil de alcance medio que puede llegar a objetivos iraníes. El sábado 5, Shimon Peres (presidente israelí) reconoció que es «cada vez más probable un ataque militar contra Irán». El martes 8, el Organismo Internacional de Energía Atómica, que forma parte de Naciones Unidas, confirmó por primera vez en un documento que Irán habría avanzado en el desarrollo de un arma nuclear. El ataque previsto se realizaría contra las instalaciones subterráneas en que supuestamente se fabrican esas armas, protegidas bajo una coraza de hormigón de varios metros de espesor.