La persecución de los cristianos en Medio Oriente se ha vuelto algo común en los últimos tiempos. El papa Francisco lo ha denunciado y el tema preocupa cada vez más al Vaticano. Secuestro de monjas, ataques armados, asesinatos de religiosos y fieles, tomas de iglesias, desplazados y saqueos se suceden a menudo en la conflictiva región.
Se estima que entre 10 a 13 millones de cristianos viven en esa zona, de los cuales 36% en Líbano, 10% en Egipto, 5,5% en Jordania, 5% en Siria, 2% en Irak, 2% en Israel, en tanto que 1,2% son palestinos, según las estadísticas de la Obra de Oriente.