Con la irrupción del Estado Islámico en tierras de Siria e Irak, el mundo ha asistido incrédulo a una violencia y crueldad inusitadas, observando en vivo y en directo las espeluznantes escenas de decapitaciones, violaciones de infieles al islam, lapidaciones de adúlteras, crucifixión de cristianos, terrorismo suicida, etcétera. Es difícil desentrañar el motivo por el cual las atrocidades cometidas por el califato despiertan menos sensibilidad y preocupación en la gente, los políticos e importantes medios de comunicación, que la última guerra de Gaza.