Antes del establecimiento de Israel en 1948, cientos de miles de judíos vivían en países árabes, en comunidades de largo arraigo histórico, cuyos orígenes se remontaban en algunos casos antes de la conquista islámica. Así, la comunidad judía de Irak se estableció en aquellos territorios hace dos milenios, como centro de la sabiduría rabínica. Muchas otras comunidades crecieron de modo sustantivo como consecuencia de la expulsión de los judíos españoles en 1492 y su dispersión dentro del Imperio Otomano.