La demora de Occidente para entender la magnitud de la amenaza fundamentalista alienta el avance de los fanáticos, cuyo mensaje se propala al amparo de instituciones educativas, mezquitas y medios de comunicación.
La demora de Occidente para entender la magnitud de la amenaza fundamentalista alienta el avance de los fanáticos, cuyo mensaje se propala al amparo de instituciones educativas, mezquitas y medios de comunicación.
En este año 2016, se puede señalar una desagradable diferencia a otras conmemoraciones. La persecución contra los judíos en Europa preocupa a esta minoría que ha visto el despertar de una gran bestia que nunca ha sido exterminada; el antisemitismo. Este duerme por épocas, sus crías eventualmente atacan y que ante las grandes crisis sociales, económicas y culturales se levanta con gran fuerza, bien alimentada por las circunstancias que vive esa región.
Si Messi, Suarez y Neimar son el tridente del Barcelona, hay otro tridente menos conocido pero no menos importante que funciona en Medio Oriente. El tridente está compuesto por judíos, cristianos y musulmanes y opera en medio de una de los más cruentos desastres humanitarios de nuestra era: la guerra en Siria. No necesitan leer Latam Israel para conocer las atrocidades que se viven hace años en Siria, pero posiblemente no leerán en otro lado como es que Israel interviene en dicho conflicto. No se trata de intervención militar sino médico – humanitaria.
Reporteros extranjeros residentes en Jerusalén o Tel Aviv se han negado durante años a informar sobre la corrupción económica y las violaciones de los derechos humanos endémicos en los regímenes de la Autoridad Palestina y de Hamás. Los únicos tópicos admisibles son el sufrimiento palestino y el mal de la ocupación israelí.