Más allá de Jerusalén y Tel-Aviv hay mucho paisaje que merece la pena ser descubierto pero termina por pasar desapercibido de cara al turista extranjero. Aunque el imponente desierto del Négev, al sur de Israel, ocupe más del 60% del territorio lo cierto es que solo es capaz de llamar la atención de un 5% de viajeros que visitan el país al año.