Se inauguró en el MuMi, la exposición “Sobrevivientes del Nazismo y de la Shoá en el Uruguay 2020”

11/May/2022

“Aquí están representadas las historias de personas que sufrieron discriminación, persecución y degradación humana, y que lograron sobrevivir y llegar hasta aquí para contarlas. Creo que es muy importante que esas historias se expongan para que sean conocidas por todos los uruguayos que tengan interés” Marcos Israel, en el acto de inauguración. Abajo: texto completo de sus palabras. En la foto: Clara Goldberg de Singer, sobreviviente, rodeada por su hija y su nieta.

Fotografías, sonidos de trenes, silbatos, voces, presencia de sobreviviente…, eran marco perfecto para un espacio de sensaciones y memoria.

Como informa la página web del Museo de las Migraciones, el pasado martes 9 de mayo, se inauguró la exposición “Sobrevivientes del Nazismo y de la Shoá en el Uruguay 2020” Fotografías de Aaron Sosa en la sala “Comunidades” del MuMi – Muralla Abierta. La exposición puede ser recorrida de lunes a viernes de 10 a 18 hs y sábado de 10 a 16 hs.

La exposición, que es coorganizada por el MuMi y el Museo de la Shoá y auspiciada por el Comité Central Israelita del Uruguay, está compuesta por las historias y retratos de 21 sobrevivientes de la Shoá que migraron al Uruguay. Las fotos fueron tomadas por el artista venezola Aaron Sosa (Caracas, 1980) y el Centro Recordatorio del Holocausto en el Uruguay en el año 2020. La propuesta museográfica estuvo a cargo de Sebastián Suarez (Director del Departamento de Tecnologías para la Comunicación – FADU), y financiada por el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo.

En la ceremonia de apertura hicieron uso de la palabra Luis Bergatta (Director del MuMi – Muralla Abierta), Rita Vinocur (Directora del Museo de la Shoá), Aaron Sosa (Artista responsable de los registros fotográficos), Marcos Israel (Presidente del CCIU) y María Inés Obaldía (Directora del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo). Los asistentes pudieron recorrer la muestra y conocer a muchos de los sobrevivientes que se encontraban presentes. El acto dio cierre con una muestra del grupo de danzas Naguía.

En la foto, algunos de los sobrevivientes que asistieron y sus hijos, también hijos de los que fueron fotografiados y ya no están, Luis Begatta director del MuMi;  Aarón Sosa el fotógrafo a cargo de las fotos que se exhibieron  y Rita Vinocur

Expresiones del Presidente del CCIU, Marcos Israel

Agradecimientos:

–           Al Departamento de Cultura de la IMM

–           Al Municipio B

–           Al MEC

–           Al Centro Recordatorio del Holocausto

–           Y a todas las instituciones que hicieron posible esta muestra.

Agradecimientos todos en nombre de la Colectividad judía del Uruguay, por todo lo que representa la memoria, el conocimiento y la difusión de hechos terribles que se suscitaron en el seno de la civilización a la que pertenecemos.

Pero también un agradecimiento como uruguayos porque entendemos que el conocimiento de esta parte de la historia universal, no tan lejana en el tiempo, reviste una gran importancia en la formación de todos los uruguayos, en la arquitectura de visión del mundo y de nosotros mismos.

En un mundo que está plagado de guerra y terrorismo, y, al mismo tiempo, paradójicamente, con cantidades cada vez más grandes de personas de todas las edades sumidas absolutamente en el entretenimiento puro y simple, estos espacios de conocimiento y reflexión son verdaderos tesoros, un oasis para seguir sosteniendo nuestra condición humana.

Aquí están representadas las historias de personas que sufrieron discriminación, persecución y degradación humana, y que lograron sobrevivir y llegar hasta aquí para contarlas. Creo que es muy importante que esas historias se expongan para que sean conocidas por todos los uruguayos que tengan interés.

Deseo manifestarles que esta muestra en este museo, reviste un simbolismo muy especial. Y voy a tratar de explicarles por qué.

Las migraciones son un elemento central de la historia de la especie humana.

Desde el momento muy muy lejano de la aparición en este planeta de diferentes especies homínidos en la parte sur de África, su incesante movimiento, al principio lento pero cada vez más y más rápido, llevó a la especie humana a poblar cada rincón del planeta.

Uruguay mismo –lo sabemos todos- ha sido forjado por diversas corrientes migratorias. La gran mayoría de los que estamos aquí hoy–si no todos- somos descendientes de inmigrantes. Y seguramente muchos de los que estamos aquí somos padres o abuelos de emigrantes.

Ciertamente, hay migraciones por elección, para buscar el crecimiento personal o familiar, y hay migraciones forzadas.

Los que llegaron a Uruguay tuvieron las dos vertientes. Muchos vinieron buscando nuevos horizontes, pero no pocos llegaron aquí escapando de situaciones violentas, como ocurrió con muchos armenios, españoles, italianos, judíos y de otras nacionalidades de Europa.

También los que se fueron, lamentablemente, hemos tenido de las dos vertientes. La gran mayoría de los componen la diáspora uruguaya se han ido buscando mejores oportunidades para su desarrollo personal, pero también, en los oscuros años de la dictadura, hubo emigración forzada; lo que llamamos exilio no es otra cosa que eso.

Y aquí es donde viene la explicación del extraordinario simbolismo que tiene para la colectividad judía esta muestra en este lugar.

La Shoá puede ser considerada la culminación –aunque no fue el último episodio- de una migración forzada de los judíos que duró nada menos que 2000 años.

Esta comenzó en el lejano siglo I EC, cuando el Imperio Romano logró derrotar la última de una serie de sublevaciones del pueblo judío contra su tiranía. Los romanos no sólo dominaban el territorio de Judea física y políticamente, sino que también querían imponer su estilo de vida y su religión. Los judíos se resistieron a pesar de la inferioridad de condiciones para hacerlo. La última vez, el levantamiento duró años hasta ser derrotado.

Y entonces los romanos dieron rienda suelta a su ferocidad, generando la destrucción total de la vida judía en Judea. Destruyendo el centro espiritual judío –el Templo de Jerusalem, del que hoy queda lo que se conoce como Muro de los Lamentos-, destruyendo la capital Jerusalem y dispersando la población que escapó en diversas direcciones.

La venganza de los romanos por la persistente resistencia judía fue, no solo destruir la vida judía, sino tratar de borrar su memoria, cambiando el nombre del lugar geográfico que era Judea, por el de Palestina –nombre totalmente acuñado por los romanos-.

A partir de ese momento los judíos quedaron a merced de la voluntad de reyes, sultanes, señores feudales y gobernantes despóticos de diverso tipo.

No voy a enumerar aquí la serie increíble de persecuciones, expulsiones y masacres sufridas en todos esos años, la última de las cuales fue la expulsión en cadena de todos los países árabes, de un millón de judíos, en pleno siglo XX después de vencido el nazismo. Ocurrió una vez que el intento de los países árabes de ahogar en sangre el restablecimiento del Estado de Israel consumara su fracaso en 1949, y sus gobiernos desataran una ola de persecuciones violentas contra sus habitantes judíos que estaban allí desde hacía siglos.

Si bien la Shoá tiene otros varios componentes, como ser: una ideología totalmente impregnada de racismo, de totalitarismo, de voracidad imperialista, de un espíritu asesino sin límites, que contó con las herramientas tecnológicas y organizativas de la modernidad, lo cierto es que los judíos estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado como consecuencia de 2000 años de migraciones forzadas.

En estos días en que se conmemoraron –como todos los años- consecutivamente: el día dedicado al recuerdo de la shoá y el día del recuerdo a los caídos en la defensa del Estado de Israel, circuló entre nosotros una reflexión muy interesante y muy cierta que quiero compartir con uds.: el recuerdo de los caídos en defensa del Estado de Israel, nos recuerda el costo que tiene para los judíos tener un Estado soberano, y el recuerdo de la shoá, nos recuerda el costo que tuvo para los judíos no tener un Estado soberano.

Entendemos que esta muestra y todo esfuerzo por difundir, o mejor aún enseñar la historia de la Shoá es muy importante porque tiene múltiples enseñanzas acerca de hasta qué límites de devastación se puede llegar por la pérdida de determinados valores: empezando por el valor de la democracia –con todos sus componentes esenciales: Estado de derecho, separación de poderes, libertades individuales, respeto a los derechos humanos-; siguiendo por el peligro de cualquier ideología o cualquier permisividad cultural hacia actitudes racistas o discriminatorias; y la importancia de un mundo regido por por el derecho internacional.

Espero pues que esta muestra tenga todo el éxito que se merece.

Muchas gracias.

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