“… este hombre es merecedor de un homenaje especial. Porque Wilson Ferreira Aldunate por encima de banderas y pasiones que dividen a los hombres y mujeres del país, se ha transformado en un símbolo, que no pertenece sólo a un grupo o partido político nacional. Es de todos, sin distinción de divisas o lemas.”
Así explicaba el Comité Central Israelita del Uruguay, la razón de un homenaje a su persona, que consistió en la emisión de una “separata” al diario El País, poco después de su deceso.
La publicación se tituló “El Israel que yo ví”, y recogía su discurso en el acto llevado a cabo en nuestro país con motivo del 37º Aniversario del Estado de Israel, y sus impresiones personales tras el viaje que realizara en 1985 como invitado especial del gobierno israelí.
Hoy, a 25 años de su fallecimiento, reproducimos extractos de sus palabras:
Iom Haatzmaut 1985
“…A los judíos los descubrimos como judíos el día que llegó la catástrofe. Descubrimos que tenían algo en común entre ellos, que nos obligaba a nosotros a mirarlos como una entidad, que sentíamos que integraban nuestra nacionalidad común, pero que a la vez eran una cosa diferente y especial, en la medida en que estaban referidos a ese horror en el cual primero no quisimos creer y que después, tengo la impresión, nunca alcanzamos a comprender en su total magnitud …” “…nos encontramos con los judíos el día que el mundo empezó a experimentar esa terrible vergüenza de la cual no podrá liberarse quizás jamás, que fue el Holocausto”.
“Yo me pregunto a mí mismo en qué podemos ayudar los uruguayos que no somos judíos a la consolidación definitiva del Estado de Israel, a la defensa de este hogar judío que tanto sufrimiento, tanta sangre, tanto sacrificio costó y sigue costando… lo primero es el deber moral de prometerles a ayudarles a que el mundo no olvide la tragedia que el pueblo judío pasó… ayudarlos a que no sean ellos solamente los que tengan que recordar”. “La segunda cosa que podemos y debemos prometer a nuestros compatriotas todos, es el compromiso con la existencia del Estado de Israel y con la defensa del más elemental de todos sus derechos, que es el derecho a ser admitido como Estado. No es concebible que en el concierto de las naciones haya quienes cierren los ojos y nieguen la realidad viva y digan que no, no quiero que exista Israel, no está ahí. Israel está… todos juntos tendremos que desearle a este Estado: prosperidad y paz”.
“El Israel que yo ví”
Para los judíos “Jerusalem es lo que fundamentalmente miran desde afuera, es la tierra prometida, otorgada y poseída a la que aspiran volver”. “La referencia del judío con Jerusalem está teñida de una cosa tremenda que es la ausencia de Jerusalem, y entonces da la impresión de que en su concepción parecería que Dios, el innombrable, construye la ciudad encima de esta realidad, de esta ciudad terrestre que es Jerusalem y que termina siendo la base de todo, la referencia esencial.
En Israel “uno se encuentra con una sociedad conflictiva, lo digo como elogio. No es una sociedad uniforme, sino viva y conflictiva, mucho de cuyo conflicto, que se advierte en la superficie, deriva de una unidad fundamental que se basa en la necesidad de preservar el Estado”… “Pero en esa realidad conflictiva uno percibe una unidad muy intensa y que deriva del hecho de que todos se sienten intensa y esencialmente judíos.”
“El color de Jerusalem”
“¿De qué color es Jerusalem? Las ciudades tienen color y los colores están determinados por emociones. A mí y a mi mujer nos pareció dorada. Es una ciudad dorada, es una ciudad color de miel, creo que es el sustituto de la miel que Abraham creyó que había y no había, que es una compensación”.
“En Yad Vashem se entiende perfectamente la necesidad imperiosa que el pueblo judío tiene de evitar la mayor de las tragedias que podrían ocurrir, que sería el olvido, que el horror se perdiera y es fácil que se pierda.”
“Estaría dispuesto a afirmar que si los judíos no tuvieran el Libro para invocar como prueba de su derecho a la tierra prometida, hubiera bastado lo que han hecho con ella para haberla merecido. La tierra no es simplemente una dimensión física. La tierra exige que el hombre tenga con ella una relación que no solamente sea jurídica sino también necesariamente, de amor.”
“El holocausto es un compañero que va de la mano con uno desde que se entra hasta que se sale y que está presente en los pensamientos, en las reacciones de todos, en las actitudes políticas, en las disposiciones del Estado, en fin, en todo, y está bien que sea así. Yo diría que algo más que el holocausto, porque el holocausto es un poco la culminación angustiosa de algo más intenso que viene todavía de más atrás.”
“El problema de la seguridad en la frontera, de la demora en el reconocimiento del derecho de Israel a existir como nación está presente, condicionando en muy diversas formas la convivencia, y no siempre de manera desfavorable… “Es un elemento que paralelamente crea factores de unidad nacional, mantiene ciertas tensiones indispensables aún para el progreso del país.”
“Yo solamente les digo una cosa: el que no haya ido, vaya y el que haya ido, vuelva; y eso de conformarse con lo del año que viene en Jerusalem, parece poco”.
Recordamos a Wilson Ferreira Aldunate
15/Mar/2013
CCIU