Pronto, antes de lo que nos imaginamos, la segunda generación ya no será más que un recuerdo

24/Jun/2013

Miguel Kertesz, gentileza para CCIU

Pronto, antes de lo que nos imaginamos, la segunda generación ya no será más que un recuerdo

Gentileza de Miguel Kertesz para CCIUCuando Miriam Bek, mi madre estalló en llanto ese día, nadie entendió lo que le estaba pasando. Recién llegada de Kolozsvár (Cluj), a tres años de la terrible experiencia de la Shoá, la familia estaba reunida y la radio transmitía el clásico del fútbol uruguayo. Cuando le preguntaron qué le sucedía, dijo: -«Nunca voy a entender este idioma.» Claro, los locutores de fútbol relatan a gran velocidad. Palabras más, palabras menos, son las que escribimos en nuestro libro «Una voz para la memoria. Testimonio de una uruguaya que pasó por once campos de concentración.»
Las entrevistas preparatorias, la escritura del libro, la presentación en el Salón Dorado de la Intendencia, en el marco de la Feria del Libro, las entrevistas con los medios de comunicación (veinticinco programas de radio, seis de TV, el semanario Caras y Caretas, Semanario Hebreo, Aurora (Tel Aviv), Latinhub (Sidney), entre otros, desfilan por la vista de ambos. La charla en la Feria del Libro de Atlántida y en el Hotel Argentino de Piriápolis, donde tuvimos un marco de público que desbordó mis expectativas.
Pero nada de esto habría sido útil sin las visitas y encuentros con grupos que siguieron a continuación y prometen seguir, ya después que la primera edición se agotara enseguida y la editorial Planeta dispusiera la segunda edición. Visitas a grupos en la NCI, Kehila, B´nai B´rith, reuniones en casas de familias (como la que tuvo lugar en Pocitos con dieciséis parejas y más de veinte chicos de una tnuá, invitados por la hija de los dueños de casa. La dinámica fue de interacción entre los asistentes y mi madre, interacción que medié para ordenar las preguntas, donde nadie quedó sin respuesta. Para un sobreviviente, el cariño de las generaciones siguientes, sobre todo, los chicos, es muy gratificante aunque se canse. En el caso de mi madre, una mujer de ochenta y seis años, revolver en su pasado es, al mismo tiempo, bueno y terrible. Lo bueno es que sabe que los demás se van a enterar, que los demás van a transmitir que conocieron a una persona que forma parte de los sobrevivientes. Sabe que dio varios testimonios, uno muy importante a la Shoah Foundation (Fundación Spielberg) pero que, sin el libro, se habría quedado en la superficie. Después del libro, rasgar el velo de los recuerdos tiene la gratificación del deber cumplido.
Pero aún hay más… Hemos salido fuera. Juntos fuimos invitados a dictar una charla en el Colegio Alemán de Montevideo. Tres grupos de sexto año de escuela participaron con sus maestras y la directora y desarrollamos la misma dinámica ante un grupo de niños muy respetuoso pero que preguntó todo. Hasta: -«Señora, ¿qué sintió cuando entró a este Colegio?»
Lo mismo me sucedió en el Colegio San Isidro de Las Piedras. Los chicos de tres segundos años de dos colegios me acribillaron a preguntas sobre el Holocausto, sobre mi madre, sobre el libro. Y tuvieron la oportunidad de conversar sobre el «otro», sobre el judío y el antisemitismo, sobre el gitano, el homosexual y el negro. En ambos colegios encontramos gran sensibilidad por parte de sus docentes. Ya habían tocado el tema en historia.
Hay, ya, otras charlas y presentaciones concertadas y otras en preparación. La editorial me prepara una gira por el Interior. En setiembre me toca Salto. Mi madre se hará presente mediante una teleconferencia. Alguna librería de Montevideo, algún Centro Cultural en Montevideo…
Si hay algo que me gustaría transmitirle al Ishuv es la necesidad de rodear a nuestros sobrevivientes. Cada vez van quedando menos. Pronto, antes de lo que nos imaginamos, la segunda generación ya no será más que un recuerdo. Cada historia es diferente. Hagamos realidad esos testimonios.
«Una voz para la memoria. Testimonio de una uruguaya que sobrevivió a once campos de concentración» de Miriam Bek (sabra) y Miguel Kertesz. Planeta, Montevideo: 2012, 2da. Edición: 2013.