Presidente polaco recordó los 70 años de la masacre de 1600 judíos en la aldea de Jedwbane

15/Jul/2011

CCIU, Martín Kalenberg

Presidente polaco recordó los 70 años de la masacre de 1600 judíos en la aldea de Jedwbane

 “Fueron los nazis”, dijeron durante décadas los cobardes polacos del pueblo de Jedwabne, a 200 quilómetros de la capital Varsovia. El temor de ser descubiertos como perpetradores de la matanza de 1600 judíos, entre ellos mujeres y niños, a quienes asesinaron a mansalva y quemaron vivos en uno de los graneros de la ciudad, los llevó a querer engañar a la historia, pero la historia los puso en su lugar. “El pueblo tiene que entender que también tuvo un papel activo (en la Guerra). Aún hoy Polonia escucha el llanto de sus ciudadanos. Nuevamente les pido perdón”, afirmo en una carta redactada para la conmemoración el presidente polaco, Bronislaw Komorowski.Ya en 2001 el ex presidente polaco Aleksander Kwasniewski pidió perdón en la primera ceremonia de recordación estatal que tuvo lugar en la propia Jedwabne. Asimismo, asistió como un particular más a la recordación de este año.

Otra particularidad de este acto fue la presencia, por primera vez, de un representante de la Iglesia Católica. Fue el obispo Mieczyslaw Cislo quien afirmó “no seamos divididos por las tumbas de Jedwabne; seamos unidos a través de las plegarias de hermandad y relaciones cercanas entre polacos y judíos”. Cislo preside el consejo de la Iglesia Católica para las relaciones con los judíos.

Una asociación estadounidense que reúne a los sobrevivientes de la Shoá y sus descendientes señaló la importancia de esta ceremonia ya que reconoce el papel de los polacos en la guerra. “La ceremonia de hoy en Jedwabne es un bienvenido e importante paso para que la nación polaca pueda enfrentarse a la verdad de lo sucedido”, afirmó un comunicado de esta organización firmado por su vicepresidente, Elan Steinberg.

En un artículo publicado en el diario La Nación de Argentina, en 2001, el Padre Stanislaw Musial, ex secretario del Papa Juan Pablo II, se preguntó: “Esta verdad, ¿por qué escandalizó tanto a los polacos?”, a lo que respondió: “antes de que Gross (se refiere al historiador polaco Jan Tomasz Gross) publicara su libro, reconocían de buena gana haber cometido numerosos pecados contra los judíos bajo la ocupación nazi. Algunos los chantajearon; otros los explotaron materialmente; hubo quienes los denunciaron a la Gestapo o, en casos aislados, los asesinaron. Pero pocos polacos estaban dispuestos a admitir que sus compatriotas habían colaborado con los alemanes en el exterminio de los judíos. En esto, se consideraban mejores que el resto de Europa”.
Ahora —sostuvo Musial hace ya diez años—, “las evidencias de Jedwabne y de los asesinatos cometidos en los pueblos vecinos de Wasosz y Radzilow demuestran en forma concluyente que hubo colaboración, aunque circunscripta a un área geográfica determinada. La conmoción provocada por el libro de Gross fue tanto más dolorosa por cuanto los polacos llevaban dos siglos creyéndose víctimas de la violencia ajena. Ellos nunca habían sido victimarios. O así lo creyeron, hasta que Gross puso al desnudo lo sucedido en Jedwabne”, concluyó.
Curiosamente el actual intendente de Jedwabne, Krzysztof Moenke, faltó a la cita.

(En base a información de ynetnews.com)