Presidente de Israel interviene contra canción anti-árabe

27/Nov/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Presidente de Israel interviene contra canción anti-árabe

Desde que asumió su cargo
como ciudadano número uno de Israel hace pocos meses, el Presidente Reuven
Rivlin no cesa de pronunciarse en defensa de la convivencia pacífica entre
árabes y judíos en el país, la igualdad de derechos y la necesidad de que toda
discrepancia y legítima crítica de un lado hacia otro, se manifieste sin
violencia física ni verbal. Lo que seguramente no habrá pensado hasta ahora,
era que se vería en la necesidad de intervenir para ello, en…el mundo de la
canción.
Ayer, el Director General
de Beit Hanasí (la residencia y oficina oficial del Presidente), Harel Tubi,
publicó un comunicado en nombre de Rivlin, señalando que quedaba sin efecto la
invitación extendida días atrás al aquí famoso cantante Amir Benayun debido a
la letra de su canción más reciente que acaba de ser difundida.
«Salaam Aleikum, me
llamo Ahmed y vivo en Jerusalem», comienza diciendo la canción, que en
hebreo rima a la perfección. «Estudio en la universidad, disfruto de todos
los mundos. Hoy soy moderado y sonrío.Pero mañana enviaré al infierno a uno o
dos judíos». En la segunda estrofa, el tono es más fuerte aún: «Es
verdad que soy simplemente una basura desagradecida, es cierto, pero no tengo
la culpa porque no me criaron con amor.Es verdad que llegará el día en que me
des la espalda y yo te clavaré el hacha afilada».
Tras destacar el aporte
artístico que Benayun ha hecho hasta ahora a la música israelí, el comunicado
oficial de Beit Hanasí recalca: «Sus palabras, formuladas en este momento
de conflicto y tensión, aún si fueron pronunciadas como producto de la
frustración y el dolor, no ayudan-y es lo mínimo que podemos decir- a traer
calma a las calles».
En nombre del Presidente
de Israel, el anuncio agrega que «estas palabras son inconsistentes con la
responsabilidad requerida a Beit Hanasí y a todas las instituciones influyentes
en el discurso público, en el sentido de trabajar para aliviar la tensión y
promover cooperación, en lugar de división, en la sociedad israelí».
Benayun iba a cantar en
una ceremonia a realizarse este domingo en la residencia presidencial, en
recuerdo de los judíos expulsados de los países árabes al crearse el Estado de
Israel.
El trasfondo de la
canción-al que alude Rivlin al hablar de «frustración y dolor» -es la
serie de atentados perpetrados en las últimas semanas en Jerusalem, en los que
árabes residentes en la propia ciudad, con cédula azul como la del resto de la
población y por ende con plena libertad de movimiento, mataron a ciudadanos
judíos . En unos casos, embistieron paradas del tren ligero con el automóvil en
el que viajaban. En otro, hubo un intento de asesinato de un rabino que quedó
gravemente herido y estos días fue finalmente dado de alta. Y el caso más
cruento fue el del ataque a la sinagoga, en el que dos primos de Jerusalem
oriental, asesinaron a cuatro rabinos durante el rezo matinal en el barrio Har
Nof de la ciudad.
Más allá de la ola de
condenas que siempre suscitan estos atentados, el agravante en la discusión
pública fue que los responsables, así como ya sucedió en el pasado, eran
habitantes de la propia Jerusalem en la que cometieron sus ataques, con el
mismo derecho de todos a trabajar, movilizarse y estudiar en la Universidad.
El Presidente Rivlin ha
intentado maniobrar insistentemente entre la necesidad de condenar
terminantemente el terrorismo y, al mismo tiempo, de aclarar que todo tipo de
acción por parte de extremistas judíos contra árabes no involucrados en ataques
o de agresividad verbal contra los árabes en general, por ser tales, son
totalmente inaceptables