¿Por qué se festeja el Día de Jerusalem?

22/May/2017

Montevideo Portal, Por Ana Jerozolimski

¿Por qué se festeja el Día de Jerusalem?

Este domingo comenzaron los festejos de
«Iom Ierushalaim», el Día de Jerusalem, que este año tiene la
particularidad de ser un aniversario redondo: 50 años desde la reunificación de
la ciudad. Aquel histórico operativo, en el marco de la guerra de los Seis
Días, fue el 7 de junio de 1967, pero la fecha oficial de celebración es este
miércoles 24 de mayo, porque el cálculo es según el calendario hebreo. Este aniversario redondo recuerda la
liberación de la Ciudad Vieja de Jerusalem, que había sido ocupada por Jordania
en la guerra de independencia en 1948 y había quedado dividida en dos partes,
división que antes jamás había existido y que fue producto únicamente de la
agresión del mundo árabe contra el entonces naciente Estado de Israel.
Al repeler el ataque de Jordania, aquel
día histórico hace 50 años, los paracaidistas de las Fuerzas de Defensa de
Israel fueron conquistando diferentes partes de la ciudad , llegando finalmente
al Kotel, al Muro de los Lamentos y luego al Monte del Templo, donde ya siglos
atrás los musulmanes habían construido las famosas mezquitas del Domo de la
Roca y Al Aksa, en el lugar en el que habían estado siglos antes los dos
primeros Templos sagrados judíos. Un tema complejo que continúa haciendo
problemas también hoy.
No es sencilla Jerusalem. Varios mundos
conviven en ella. Y no faltan tensiones que cada tanto también estallan en
forma violenta. Pero su dinámica diaria es mucho más normal que lo que se puede
captar de las noticias difundidas a nivel mundial. Es que los titulares salen
cuando se encendió la mecha. Y la pólvora, claro está, existe. Al mismo tiempo,
cabe recordar que la normalidad de la vida diaria nunca ocupa lugar central en
ningún noticiero, aunque sea parte clave de la vida de Jerusalem. Arabes y
judíos se cruzan todos los días en diferentes espacios, sin que a ninguno se le
ocurra que el otro no tiene derecho de caminar a su lado. Esto no significa que
las discrepancias políticas y los extremismos no existan, pero sin duda quien
ve directamente a Jerusalem con sus propios ojos, la capta muy distinto de lo
que pueden imaginarla quienes la conocen únicamente de los titulares de la
prensa mundial.
Probablemente se oiga a menudo sobre las
medidas de seguridad israelíes, sobre las acusaciones islamistas de que
«Israel quiere destruir Al-Aksa» y sobre la negación árabe del
vínculo histórico judío con Jerusalem. También sobre las quejas palestinas
sobre la «opresión» israelí en Jerusalem . En ningún lado oímos nunca
a nadie contar lo que vimos con nuestros propios ojos hace pocos días en la
ciudad Vieja: en la calle Hashalshelet, que conduce a una de las entradas principales
a la mezquita de Al Aksa, dos policías israelíes junto a una verja que bloquea
el paso, anunciado que «acá está cerrado». «Aquí pueden pasar
solamente musulmanes, porque esto lleva a la mezquita».
Una pareja llega al policía y éste los
frena. El hombre y la mujer, que no dominaban ni el hebreo local ni el inglés,
piensan que no los dejarán avanzar. «¿Musulmanes?», pregunta el
efectivo israelí. «¡Si!», responden ambos, muestran su pasaporte
turco, y sonríen aliviados cuando el policía corre la barrera y les dice
«entonces ustedes sí pueden pasar».
Subiendo por las coloridas calles, un
enorme grupo de sacerdotes cristianos de Kenya observa todo con gran atención.
Se cruzan con los árabes de Kefía blanca y las mujeres con velos de variados
colores, con los judíos ortodoxos, los israelíes laicos y las turistas vestidas
con ropas ligeras. Todo entra en Jerusalem.
Israel celebra la reunificación, aunque
mientras los judíos hablan de liberación, los árabes hablan de ocupación. Al
mismo tiempo, es difícil encontrar a alguno que pida para sí que el lugar en el
que vive pase a control de la Autoridad Palestina.
En el terreno, el concepto de
reunificación es problemático, ya que hay zonas que difícilmente un judío pueda
sentir como parte integral de la Jerusalem con la que el pueblo judío soñó en
los años de exilio obligado. Indivisible por siempre como capital de Israel, es
el lema. Pero nada tienen que ver barrios totalmente árabes con el corazón del
pueblo judío y con el legado judío de Jerusalem, razón ésta por la que ya hubo
jefes de gobierno que concibieron la posibilidad que los barrios árabes pasen a
control palestino en el marco de un eventual futuro acuerdo. Pero muy lejos se
está al parecer de ese cruce.
Sea como sea, a pesar de los problemas
pendientes, es indudable que el Día de Jerusalem tiene su clara razón de ser.
Durante los años en los que Jerusalem
estaba dividida y la parte oriental quedó en manos de Jordania, los judíos no
tenían acceso al Muro de los Lamentos, su santuario más sagrado. No podían ni
acercarse al lugar. Eso se terminó en junio de 1967, cuando el control pasó a
manos de Israel y fue declarada la soberanía israelí en la ciudad.
Al entrar nuevamente al barrio judío,
Israel confirmó que durante los 19 años de ocupación jordana, habían sido
destruidas 43 sinagogas y habían quedado en pie solamente tres, que los
jordanos no se percataron eran casas de oración judías. Lápidas de las tumbas
en el Monte de los Olivos fueron usadas para pavimentar calles. En 1967,se
comenzó a corregir una injusticia histórica, al volver los judíos a la Ciudad
Vieja de Jerusalem.
Más allá de discusiones actuales sobre
cuál es la mejor fórmula para Jerusalem y en qué medida se puede realmente
hablar de reunificación en términos absolutos-mientras haya tensiones con parte
de la población árabe-, es un hecho que aquel 7 de junio de 1967, se estaba
corrigiendo un error histórico.
Y cuando de errores históricos se habla,
es inevitable recordar que días atrás, los palestinos señalaron la
«nakba», palabra que en árabe significa «catástrofe», el
término con el que llaman a cada aniversario de la fecha en la que se declaró
la independencia de Israel, aquel 14 de mayo de 1948.Ninguna «nakba» habría
ocurrido si al nacer Israel, el mundo árabe le hubiera aceptado de vecino. Si
esa ilusión hubiera ocurrido, hace pocos días, en lugar de «nakba»,
los palestinos habrían celebrado su aniversario de independencia junto a
Israel.