Plazas agitadas

15/Feb/2011

El País, Álvaro Casal

Plazas agitadas

Editorial 15-02-11ALVARO CASALCuando visité un aparentemente pacífico Egipto, hace muy pocos años, apenas si noté la plaza Midam El Tahrir, en El Cairo. Me parecían más interesantes las antigüedades, las pirámides, las esfinges, los paseos en camello, los viajes flotantes por el Nilo, el primitivismo de los habitantes de Nubia, quienes me saludaban acariciando cocodrilos. Sin embargo, eso cambió. Historiadores que vivirán dentro de cien o más años, recordarán a Midam El Tahrir (Plaza Liberación), como el lugar donde explotaron las revueltas y enfrentamientos egipcios de 2011.Todavía no se puede saber cuál será el balance final del tumulto egipcio de hoy, pero la plaza tiene ya su sitio en la historia. Junto a otras. Tantas otras. Por ejemplo, la de Tienanmen en Pekín, donde en 1989 terminó en forma sangrienta la protesta pacífica de los estudiantes chinos. Una plaza que todavía incomoda al gobierno chino, como pudo comprobarse cuando recientemente unas jóvenes uruguayas, simpatizantes comunistas, desembarcaron en la capital china, pidieron ver la plaza y notaron que a sus anfitriones nunca les resultó conveniente llevarlas a ver Tienanmen (ni otras cosas incómodas).En Checoslovaquia, en 1968, la plaza San Wenceslao de Praga centró las expresiones en procura de libertad. Pero los tanques rusos aplastaron «La primavera de Praga», invocando el Pacto de Varsovia. Hubo rusos que no estuvieron de acuerdo y manifestaron en la Plaza Roja de Moscú hasta que agentes de la KGB los apresaron para luego someterlos a juicio. Algo que no se habría conocido si no hubiera sido porque una de las manifestantes eludió la captura y escribió «Plaza Roja al Mediodía». Ese mismo año, en Ciudad de México, un encuentro estudiantil en la Plaza de Tlatelolco o de la Tres Culturas, terminó con una masacre que todavía se recuerda: unos 400 jóvenes fueron muertos a balazos por soldados que aún no se sabe de quien recibieron la orden de disparar. En Teherán, en 2009, la plaza Azadi (quiere decir libertad en persa) fue conmovida por manifestantes hasta que la represión apagó la «revolución verde». En Buenos Aires, en 2001-2002 la Plaza de Mayo fue epicentro de protestas ante la crisis económica y finalmente, luego de la batahola, renunció el presidente De la Rúa.Muchas son las plazas recordables, como dijo Michele Farina, que las denomina «lugares de la historia». Cada país atesora las suyas. ¿Y en Uruguay? Las hay. Recordemos que en la Plaza Matriz en 1807 los montevideanos celebraron la expulsión de los ingleses invasores. Asimismo en la Matriz, en 1830, emocionadamente juraron la Constitución. Más cercano está el recuerdo del acto del Obelisco, de 1983, con su lema «Por un Uruguay sin exclusiones» y que preanunció la llegada de un gobierno democrático, quince meses después.¿Qué preanuncia El Tahrir? No podemos adivinarlo. La respuesta está en el futuro, insondable. Salvo que creamos en los oráculos, cuyo recuerdo aún ronda otras plazuelas, que han logrado fama eterna, en las colinas de Delfos.