En ocasión de la festividad de Pesaj que se
avecina, Nueva Sion presenta una selección de aportes y reflexiones de
pensadores, filósofos y rabinos sobre el sentido de la libertad que celebra
esta festividad, en un mensaje que se renueva de generación en generación.
Para volver a pensar sobre la libertad…
«¿Cómo pueden cambiar los esclavos
hasta sentir el deseo de libertad? Mientras que son esclavos no conocen la
libertad, y cuando son libres no necesitan la revolución. ¿Es posible entonces
la revolución? ¿Es posible la transición de la esclavitud a la libertad?
Además, en cuanto concierne al concepto bíblico de la historia, ¿qué papel
desempeña Dios en el proceso de liberación? ¿Cambia él el corazón del hombre?
¿Lo libera por un acto de gracia? ¿Y si no sucede así, cómo puede hacerlo el
hombre por sí mismo?
En verdad, el cambio histórico y la
revolución parecen una paradoja lógica; el hombre esclavizado no tiene concepto
de libertad y, sin embargo, no puede hacerse libre sin tener un concepto de la
libertad. La historia bíblica da una respuesta a esta paradoja. El comienzo de
la liberación reside en la capacidad del hombre para sufrir, y éste sufre si es
oprimido, física y espiritualmente. El sufrimiento lo mueve a actuar contra sus
opresores, a buscar el término de la opresión, aunque no puede aún buscar una
libertad de la cual no sabe nada. Si el hombre ha perdido su capacidad de
sufrir, ha perdido también la capacidad de cambiar. En el primer paso de la
revolución, sin embargo, él desarrolla nuevos poderes que no podría poseer
mientras vivía como esclavo, y estos nuevos poderes lo capacitan eventualmente,
para alcanzar la libertad. En el proceso de liberación, sin embargo, corre el
peligro de volver a caer en las antiguas pautas de la esclavitud.
¿Capacita Dios al hombre para hacerse libre
mediante un cambio de su corazón? ¿Interviene Dios en el proceso histórico? No.
El hombre es librado a sí mismo y hace su propia historia; Dios ayuda, pero
nunca cambiando la naturaleza del hombre, haciendo lo que solamente el hombre
puede hacer por sí mismo. Para expresarlo con mi propio lenguaje, no teístico:
el hombre es librado a sí mismo, y nadie puede hacer por él lo que él es
incapaz de hacer por y para sí mismo».
Erich Fromm, Y seréis como dioses
“La cuestión que os planteo y la que me
planteo hoy es la relativa al significado que para los judíos tiene su carácter
de tales. (…) ¿Por qué nos llamamos
judíos? ¿Sólo porque nuestros padres lo hicieron? ¿Sólo es cuestión de hábito
ancestral? ¿O nos llamamos así por causa de alguna realidad viviente? La
tradición puede representar la suprema libertad para quienes la incorporan con
claridad y significativamente, y es abyecta esclavitud para quienes hacen de
ella un hábito, porque son a la vez tercos y perezosos de ánimo. (…) Sólo la
realidad interna determina la medida del significado que el judaísmo tiene para
los judíos”.
Martín Buber, El significado
Frases extraídas de la Hagadá Israelit –
Halaila Hazé:
“No hay esclavos con menos esperanza que
aquellos que creen ilusoriamente que son libres”
J. W. Goethe
La noche del Seder es un medio para
transmitir mi identidad a mis hijos. La Hagadá nos cuenta que en el principio,
eran nuestros padres politeístas, el padre de Abraham adoraba dioses. Entonces
pienso: ¿qué tiene de significativo esto para mi identidad como judío?
Considero una estupidez adorar pedazos de madera o de piedra, pero
inmediatamente comprendo que para Abraham o para los esclavos de Egipto, el
diferenciarse del resto constituía una verdadera revolución. Esto me lleva a
contarle a mis hijos sobre la seducción y la atracción que la idolatría
provoca, en sus dos aspectos, como práctica en sí misma, y por los valores éticos
que la misma implica. Ellos tienen que escuchar acerca de su
tatara-tatara-abuelo, Abraham, que creció en un mundo idólatra, y emprendió un
viaje espiritual -“lej lejá”- y encontró una actividad espiritual liberadora.
La experiencia de Abraham constituye una actividad de elección. La identidad
judía se sostiene sobre elecciones. La noche del Seder define al judaísmo como
religión de elecciones, como pueblo dueño de un pacto que él mismo eligió
sellar. Sólo después de ilustrar el judaísmo como posibilidad, como algo que se
nos ofrece para ser elegido, puede el chico identificarse nuevamente como hijo
de Abraham. Este es el significado de “Shirat Hahalel”: en la noche del Seder,
esta canción nos introduce a pensar en la identidad personal. La noche del Seder
yo también seré un chico, y elegiré de nuevo y con alegría sobre mi identidad
judía, regocijándome frente a la definición: “soy un extraño, soy quien soy
dentro una elección informada, soy libre y elijo adorar al Dios que me liberó.”
Rab Dod Hartman
En cada Pesaj debe el hombre preguntarse:
¿cuándo nací? ¿Dónde nací? ¿Cuál es el recuerdo histórico que llevo conmigo? Miro
mi documento de identidad y leo lo escrito en letras invisibles: “Mis padres
nacieron como esclavos en Egipto, y cuando el Faraón ordenó el primer genocidio
de un pueblo en la historia, yo también estaba allí”
Itzjak Tebenkin
La represión del Faraón, la liberación,
Sinaí y Cnaan están con nosotros siempre y marcan nuestras visiones. “Petaj
hatikva” (la apertura de la esperanza) está abierta todavía. Todavía creemos en
lo que nos enseñó la salida de Egipto:
Primero, que de alguna forma cada lugar en
el cual vivimos es de alguna manera Egipto. Segundo, que existe un lugar mejor,
más placentero, una tierra prometida.
Tercero, que hacia esa tierra llegarás
cruzando el desierto. Y que no existe otra forma de llegar desde allí hacia
acá; sino que sumándote al grupo.
Michael Waltzer, La salida de Egipto como
revolución
Una generación renovadora no tira al cesto
la herencia de otras generaciones. La evalúa y prueba. A veces se aferra a
alguna tradición y se le suma. Y a veces se acerca a aquel lugar donde
guardamos las cosas viejas y saca de allí algún recuerdo. Lo pule, reviviendo
una tradición antigua, la cual tiene algo para alimentar el alma de una
generación renovadora.
Berl Katzenelson
La libertad de la palabra… La vida muda
es la del esclavo y la vida con que puede expresarse es vida en libertad. El
esclavo vive en el silencio; si puede llamarse, a una existencia semejante,
vida. No tiene nada para transmitir. Un humano libre, a diferencia del esclavo,
tiene que transmitir, posee mucho para contar y espera con impaciencia el
momento para poder relatar a todo el que quiera escuchar. No nos sorprende el
hecho que la Torá explica cuatro veces la obligación del padre, esclavo que
escapo para conquistar la libertad, de contarle a su hijo, el cual nació libre,
la historia de su salida de Egipto.
Rabino Yosef Soloveichik
Pesaj 2016. ¿Qué es ser libre?
19/Abr/2016
Nueva Sion