Paz Islámica

30/Ago/2010

Egon Friedler

Paz Islámica

OPINION INTERNACIONAL
PAZ ISLAMICA
EL MIERCOLES PASADO, INSURGENTES SUNNITAS LANZARON UNA SERIE DE ATAQUES EN 13 CIUDADES DE IRAK, QUE CAUSARON 64 MUERTOS Y CENTENARES DE HERIDOS. EL PEOR ATENTADO TUVO LUGAR EN LA CIUDAD DE KUT, DONDE 30 PERSONAS MURIERON Y 87 FUERON HERIDAS EN UN ATENTADO SUICIDA CONTRA UNA COMISARIA.
Egon Friedler
En Bagdad, otro atentado suicida con una camioneta bomba perpetrado contra una comisaría del norte de la ciudad causó la muerte de 15 personas y provocó graves heridas a otras 58. Un juez y ex diputado iraquí, Wael Abdel Walid, declaró al “New York Times”: “El mensaje que los insurgentes quieren enviar al pueblo iraquí y a los políticos es que siguen organizados y pueden dónde y cuándo les da la gana. Atacan ahora cuando los norteamericanos todavía están aquí, imagínense lo que va a ser cuando se vayan”.
Si bien Irak, seguido por Afganistán, es el lugar más álgido de la Jihad (Guerra Santa) en el mundo, no es en absoluto el único. El lunes pasado en Mogadishu, Somalia, rebeldes islamistas mataron a 30 personas en un hotel. El hotel atacado, Muna, era considerado seguro por su cercanía al palacio presidencial. Los cinco terroristas mataron a todos aquellos a los que tuvieron delante y luego se hicieron explotar.
En Pakistán, desde el verano de 2007 hasta fines de 2009, hubo 5.500 muertos en ataques suicidas y dinamiteros contra civiles.
En la mayor parte de los atentados se trató de sunnitas contra chiitas y viceversa, aunque también hubo preocupación por obtener la paz islámica bajo tierra para miembros de otras minorías islámicas o cristianas.
Uno de los lugares especializados en Internet en el monitoreo de las piadosas matanzas islamistas, estima que en sólo 6 días desde el 14 al 20 de agosto hubo 52 ataques, que produjeron 232 muertos y 404 heridos graves. Las cifras para julio de 2010 no son mucho más modestas.
Es cierto que hubo menos ataques (tan solo 192) pero los mismos fueron bastante productivos desde el punto de vista de sus perpetradores (1060 muertos, 1860 heridos graves, en 23 países contra víctimas de 5 religiones). Según la misma fuente, desde el ataque del 11 de setiembre de 2001 hubo 15911 ataques terroristas en el mundo.
La BBC, por su parte, informó el 24.8.2010 que en Beirut estalló la violencia entre partidarios del grupo islamista chiita Hizbollah y un grupo conservador pro-sirio Al-Ahbash, que produjo 2 muertos.
El incidente se produjo en el marco de los tensiones sectarias que se agravaron últimamente porque Hizbollah teme que un tribunal de las Naciones Unidas podría acusar a este grupo financiado por Irán de ser responsable del asesinato del ex Primer Ministro del Líbano, Rafic Hariri en febrero de 2005.
Sin duda, las consideraciones de quienes desean enviar al otro mundo a sus congéneres son infinitas y van desde sunnitas enojados con “herejes” chiítas o con aquellos que a su juicio no son suficientemente sunnitas . Esto no obstaculiza en lo más mínimo el generoso apoyo del régimen chiita de Irán a la super-sunnita organización fundamentalista Hamas, aunque claro está, esto se hace en aras de una causa superior : impedir a toda costa una paz entre israelíes y palestinos, y entre palestinos moderados y radicales, porque esto perjudicaría los planes expansionistas persas a costa de los árabes.
Uno de los grupos de víctimas generalmente ignorados por la prensa mundial es el de los ahmadis, cuya rama del Islam fue creada en 1887 por el místico hindú Mirza Gulam Ahmad, y es considerada herética por la mayoría de los musulmanes como herejes. Es típico el caso de un pakistaní-norteamericano ahmadi que volvió de los Estados Unidos a su país a cuidar a la viuda e hijos de su hermano asesinado por desconocidos. El frustrado bienhechor corrió el mismo destino de su hermano.
¿Qué es lo que tienen en común todos estos muertos? Algo muy importante : ninguna vinculación con la causa palestina (o la causa de la eternización de la miseria del pueblo palestino).
En consecuencia son cadáveres de la categoría SVP (Sin valor publicitario) por lo cual nadie va a salir a las calles a protestar por su involuntaria partida de este mundo ni a enarbolar pancartas con consignas dedicadas a la seudo-defensa de los Derechos Humanos.
Los puntillosos cultores de indignaciones selectivas seguramente mantendrán, como siempre lo han hecho, una nada inocente discreción.

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