París se alza contra el terror y por la libertad

12/Ene/2015

El Mundo, España, Pablo R. Suanzes

París se alza contra el terror y por la libertad

La marcha había sido
concebida como un acto en defensa «de los valores de la República»
que el Gobierno quería, necesitaba que fuera multitudinario.Y lo fue. Un evento
sin precedentes que pretendía mostrar el poder y la dignidad del pueblo francés
y su grito unánime a favor de la libertad y la tolerancia. Un grito que se
repitió también en otras localidades de Francia. En total, unos 3,7 millones de
personas se congregaron en solidaridad con las víctimas de los ataques
yihadistas en distintas partes del territorio francés, según el Ministerio de
Interior, en la movilización más grande registrada en este país.
Unidos contra el terror
A la manifestación, que
arrancó en la Plaza de la Republique de París pasadas las tres de la tarde, no
acudió la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen (que no había sido
invitada), pero sí la plana mayor del Gobierno, de los partidos políticos, de los
sindicatos y las principales organizaciones de la sociedad civil y de las
artes; además de los líderes de media Europa.
Formando una larga cadena
tomados del brazo, iniciaron la marcha el presidente francés, François
Hollande; su homólogo español, Mariano Rajoy; el primer ministro italiano,
Matteo Renzi, y la canciller alemana, Angela Merkel, entre otros líderes
europeos y mundiales como el primer ministro británico, David Cameron; el
israelí, Benjamin Netanyahu; y la primera ministra de Dinamarca, Helle
Thorning.Schmidt. Tampoco faltaron el primer ministro, Manuel Valls; la
alcaldesa, Anne Hidalgo, y su predecesor, Bertrand Dealoë. Christiane Taubira,
ministra de Justicia; Fleur Pellerin, de Cultura y Comunicación; y Michel
Sapin, de Finanzas, así como el ministro de Interior y el ex presidente francés
Nicolas Sarkozy.
Fue, sin duda, la primera
gran manifestación europea ante un ataque a la libertad de expresión y a unos
valores que los principales líderes mundiales consideran también propios.
Además de los lideres anteriormente mencionados, también expresaron su repulsa
al terrorismo los primeros ministros de Bélgica, Holanda, Luxemburgo,
Dinamarca, Grecia, Israel, Portugal, República Checa, Letonia, Bulgaria o
Croacia; el líder palestino, Abu Mazen, y los reyes de Jordania.
Y en la cabecera de la
manifestación no faltaron los familiares de las víctimas de los ataques en la
sede de ‘Charlie Hebdo’ y en la tienda kosher de Porte de Vincennes.
En representación de la
UE asistieron el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el de la Comisión
Europea, Jean-Claude Juncker, y el del Parlamento, Martin Schulz. Desde España
viajaron hasta París el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, y
el líder del PSOE, Pedro Sánchez.
Pero a ellos se sumaron
personajes polémicos y cuya presencia no deja de ser llamativa. Como el primer
ministro húngaro, Viktor Orban, muy cuestionado por medidas contra los ingresos
de los medios de comunicación. O Ahmet Davutoglu, el primer ministro turco, uno
de los países que más periodistas tiene en prisión. Mientras, el ministro de
Exteriores marroquí, Saleheddine Mezouar, decidió finalmente no participar en
la manifestación al exhibirse caricaturas de Mahoma, aunque sí presentó sus
condolencias por la mañana al presidente francés.
‘Nous sommes Charlie’
Desde la una de tarde,
todos los vagones del metro que se dirigían a la Plaza de la Republique se
llenaron de ciudadanos dispuestos a alzar su voz contra el terror y por la
libertad. A cinco kilómetros del lugar elegido para comenzar la marcha, podían
verse grupos de ciudadanos caminando con pancartas con el lema ‘Je suis
Charlie’ (‘Yo soy Charlie’). Y ya en la manifestación, el silencio se rompía de
vez en cuando con salvas de aplausos y gritos de ‘Nous sommes Charlie’
(‘Nosotros somos Charlie’), en solidaridad con las víctimas de los ataques y
sus familias, así como con cánticos de La Marsellesa. No se escucharon gritos
de ira o de venganza contra los terroristas, sólo muestras de apoyo y una
defensa unánime de la libertad.
En la manifestación
tampoco faltaron organizaciones musulmanas, que querían mostrar su rechazo a
los atentados y su repulsa a los extremistas, exhibiendo carteles en los que
podía leerse ‘Je suis Charlie’ en diferentes idiomas. Muchos manifestantes
ondearon también banderas francesas y algunos levantaron grandes lápices en
señal de defensa de la libertad de expresión. Entre los manifestantes, miembros
del ‘staff’ de la revista satírica, que se abrazaban emocionados al recordar a
sus compañeros fallecidos.
Antes de comenzar la
marcha, se guardó un minuto de silencio y el presidente francés, François
Hollande se acercó a saludar uno por uno a los líderes que habían acudido a la
manifestación, así como a los familiares de las víctimas, acompañado del primer
ministro, Manuel Valls.
«No siento ningún
miedo, sólo asombro», aseguraba una vecina del extrarradio parisiense.
Isabelle Rosaine no esperaba una convocatoria tan multitudinaria. «Lo de
hoy es extraordinario, un viento de solidaridad», añadía emocionada, en
unas declaraciones recogidas por Efe. «Había que venir», subrayaba
Thomas Peloguin, que acudió a la marcha acompañado de su familia. «Hay que
estar juntos, ser humildes y demostrar que el miedo no existe». «La
religión no tiene nada que ver con la masacre de Charlie Hebdo», afirmaba
combativa Fatha, una hindú que se acercó también a la manifestación. «Los
musulmanes estamos absolutamente contra la violencia y así será hasta que la
paz se instale en un país que siempre nos acogió».
La marcha, las muchas
marchas simultáneas desde las cuatro esquinas de la ciudad, transcurrieron sin
incidentes. La tolerancia y el diálogo fueron el espíritu dominante. Incluso en
los pocos momentos de tensión registrados. Por ejemplo, poco después de las
cinco de la tarde, en el corazón mismo de la Plaza de la Republique, cuando un
joven musulmán se quitó la cazadora dejando ver una camiseta blanca con un
mensaje desafiante: «Yo no soy Charlie y estoy en contra de la política
sionista y terrorista de Francia».
Durante unos minutos,
decenas de personas hicieron fotos y se juntaron en corros reprobatorios. Hasta
que inmediatamente, un anciano, también musulmán y que a pocos metros mostraba
solidaridad con los muertos tras una bandera marroquí se acercó a dialogar con
él. Tras pedirle por favor que se quitara la camiseta («Hoy no es el día
ni es el lugar, por favor»), logró convencer al muchacho, que se volvió a
abrigar y se retiró en silencio.
Contra el ‘racismo y el antisemitismo’
La elección del recorrido
tampoco fue dejada al azar. Aunque la Plaza de la Republique es un lugar
habitual para la celebración de muchos actos, la sede de ‘Charlie Hebdo’, en la
Rue Nicolas Appert, se encuentra a unos cientos de metros la simbólica plaza,
donde el miércoles se concentraron 15.000 personas en silencio. Y Nation, más
al este, está igualmente muy cerca de la ubicación de la tienda kosher asaltada
el viernes.
El objetivo de esta
marcha era manifestar la repulsa al terrorismo después de que una veintena de
personas haya muerto desde el miércoles pasado en Francia a raíz del atentado
contra ‘Charlie Hebdo’.
Sólo en la revista
satírica fueron asesinadas aquel día 12 personas.
Los autores de ese
ataque, los hermanos Said y Cherif Kouachi, presuntos yihadistas, fueron
abatidos por las fuerzas de seguridad, tras parapetarse en una imprenta en la
localidad de Dammartin-en-Goele, al noreste de París.
También fue abatido Amedy
Coulibaly, al parecer también islamista radical, quien el jueves asesinó a una
agente de la policía local en las afueras de París y que este viernes se
atrincheró en un supermercado judío en la capital, donde tomó varios rehenes,
de los cuatro murieron.