Para servicios de Inteligencia, Irán es el principal objetivo a vigilar

11/Feb/2015

El Observador, Por Gabriel Pereyra

Para servicios de Inteligencia, Irán es el principal objetivo a vigilar

Un promedio de 10 iraníes
pasaban anualmente por Uruguay con pasaporte falso hasta 2010
Cuando se evalúa la
posibilidad de un ataque exterior en territorio uruguayo, Irán es el objetivo
más peligroso a controlar, según sostienen oficiales vinculados a los servicios
secretos del país. Lo que llama la atención a más de uno de ellos es que hace
un mes se recibió la orden de “no agitar” el tema Irán, ni públicamente ni en
reuniones reservadas del gobierno.
Sin embargo, las cosas
parecen haber cambiado en la actitud del gobierno. Si bien ayer dijo en el
programa Las cosas en su sitio, de radio Sarandí, que “el trabajo diplomático
es esencialmente reservado”, en los últimos días el canciller Luis Almagro
salió a explicar cómo y por qué protestó ante la embajada iraní cuando en
diciembre se encontró una valija vacía frente a la embajada de Israel y cerca
de allí la presencia de un diplomático persa. Y no solo eso.
En Sarandí el canciller
reveló: “Estamos siguiendo otras líneas (de investigación)” en torno a Irán.
Las fuentes dijeron que
las embajadas de Israel y Estados Unidos, así como sus respectivos servicios de
Inteligencia, el Mossad y la CIA, presionan permanentemente al gobierno para
que se cuiden más de los iraníes.
Una fuente aseguró que,
además de ese episodio del maletín y de otro ocurrido luego con una bomba sin
detonador cerca de la nueva sede israelí (y por la que no se halló responsable
alguno), estaba el hecho de que hasta 2010 un promedio de 10 iraníes con
pasaportes falsos pasaban por Uruguay, generalmente rumbo a Brasil.
Uno de los informantes
confirmó que algunos de esos eran pasaportes legales venezolanos pero estaban
con un nombre que no correspondía a la persona que lo exhibía. Cuando se hizo
una evaluación con información de Migraciones se confirmó que algunos eran
pasaportes diplomáticos que estaban en propiedad de los iraníes. Esos informes,
al vincular a extranjeros, eran enviados a la cancillería.
La fuente dijo que tras
la muerte de Hugo Chávez ese trasiego de iraníes mermó pero no se detuvo.
Si bien advirtieron que
nunca el gobierno entorpeció una investigación, las fuentes de los servicios de
información señalaron que hay otro elemento que complicó las cosas en torno a
Irán, y es la cercana relación del gobierno con el principal socio de los
iraníes en la región: Venezuela. El iraní Ahmad Sanat Gol, que estaba cerca de
la embajada judía cuando se halló el maletín, viajó a Venezuela, donde había
actuado como traductor durante la visita que el presidente Mahmud Ahmadineyad
realizó a Chávez.
El exembajador iraní en
Uruguay, Hojjatollah Soltani, cuyas actitudes antijudías llevaron al gobierno
uruguayo a hacer un planteo (el embajador terminó dejando el país en 2012 antes
de que concluyera su gestión) estuvo también en Venezuela. El fiscal argentino
Alberto Nisman, muerto en circunstancias sospechosas, sostenía que el suicida
que voló la sede de la AMIA en 1994, matando a 84 e hiriendo a 300, salió de
Venezuela.
El gobierno bolivariano
prácticamente no colabora con los servicios de seguridad de la región.
En una ocasión que una
delegación uruguaya viajó a Venezuela y en un momento se planteó el incesante
pasaje por Uruguay de iraníes con pasaportes falsos, se les respondió que un
grupo de “corruptos” que atentaban contra la “revolución” habían hecho esos
pasaportes. Entonces se pidió a las autoridades venezolanas que aportaran los
nombres de esos corruptos. Venezuela nunca respondió.
La secretaria de Almagro
Las señales que daba el
gobierno de Mujica no se condecían con la visión y la forma en que los
servicios secretos creían que tenían que actuar. Durante una reunión del
Consejo de Defensa Nacional (integrado por Presidencia, Relaciones Exteriores,
Interior, Economía y Defensa), se planteó un informe de Inteligencia que
abonaba la tesis de que Irán era, según las informaciones recabadas y las
actitudes de sus diplomáticos, el objetivo número uno en seguridad.
Revelando cómo funcionan
algunas cosas en la cancillería (no es el primer caso en que ocurría algo como
esto), la que tomó la palabra fue Graciela García, conocida como “Chela” y
secretaria de Almagro. La funcionaria sostuvo que nada indicaba que fuera a
haber un atentado aquí y que Irán era una nación amiga. Quienes hicieron el
planteo le explicaron que un atentado en una zona “fría” del mundo, como
Uruguay, tiene más repercusión que uno que ocurre, por ejemplo, en Siria.
Fue después de esa
reunión que el gobierno pidió no agitar el tema Irán, ni siquiera en reuniones
reservadas. O sea, el gobierno decidía descartar las advertencias de los
especialistas.
El maletín
Pero ahora el canciller
Almagro sigue contando en cada entrevista que está filmado el momento en que un
reciclador deja el maletín y que se ven “rasgos” del hombre. Otras fuentes que
vieron el video dijeron que no está claro si el hombre traía el maletín o lo
sacó del contenedor.
Esa noche, cuando en la
embajada se informó de la presencia de un coche con matrícula diplomática en
las inmediaciones, un patrullero fue el primero en llegar al lugar. Allí se
detectó que el chofer del auto era uruguayo y que como acompañante estaba
Ahmad.
Las fuentes policiales
volvieron a ratificar que es “imposible” verle la cara a este hombre.
Esta no es la primera vez
que la cancillería deja en falsa escuadra al Ministerio del Interior dando a
entender que se está indagando algo cuando no hay pistas. A su vez, y según el
prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, Almagro dijo en una reunión de
ministros que se había alertado a la Policía sobre presuntos casos de violencia
doméstica entre los sirios (ver página siguiente). La Policía dijo ante la
Justicia que nunca recibió un alerta. En la entrevista con Sarandí, Almagro no
se hizo cargo de lo que dijo Cánepa.