“Imagínense una calle
solitaria por la que una chica camina en dirección a su casa. ¡Ya está! Se
imaginan… ¡Pues no! La chica no parece de aquí, la chica tiene la piel oscura,
o los rasgos marcados: ojos rasgados, labios más gruesos… Quizás también
tiene algo de acento. ¿Reconocen ese miedo? Mujer no blanca, calle solitaria…
¿Se imaginan ya? Esta es nuestra historia, la de las mujeres migradas y la de
sus hijas. Pónganle apellidos al feminismo, los necesitamos. Queremos hablar y
vamos a hacerlo, tenemos voz y la vamos a utilizar”.
Quien escribe estas líneas es
Paula Napi, una de las mujeres que, hastiada de soportar comentarios racistas y
machistas por su aspecto físico, ha grabado un vídeo con otras compañeras
racializadas para denunciar una situación que viven con frecuencia. La cinta ha
sido realizada integramente por mujeres de los colectivos Kwanzaa, Asociación
de Estudiantes Latinoamericanxs y La Gaitana, y son ellas mismas quienes se
ponen ante las cámaras para reproducir algunos de los comentarios que reciben. Entre
ellos:
Eres muy guapa para ser
negra/peruana/latina
Oye, para ser mora ¿no llevas la
falda un poquito corta?
Las negras son unas guarras y
unas sucias
A mí las colombianas siempre me
gustaron mucho. Es que además se mueven muy bien… Pero, claro, yo ya voy con
desconfianza porque entre lo interesadas y lo superficiales que son, ya no sé
si me quieren dar cariño o es que se quieren quedar con los cuartos.
Las participantes en esta
campaña de visibilización y denuncia son mujeres racializadas de varios
orígenes e insisten en que aunque el feminismo es un movimiento por la
igualdad, hoy está abanderado en su mayoría por blancas, occidentales, de clase
media, e invisibiliza a otras que sufren opresiones diferentes, añadidas a la
del género.
Paula Napi y sus compañeras
reclaman con urgencia políticas de interseccionalidad que incluyan a las
mujeres racializadas, políticas que abandonen el dualismo occidental y que
corrijan el hecho de que “el sistema de opresión actual no es solo patriarcal
sino también colonial, y que está basado en tres ejes que son la raza, el
género y la clase”, asegura la joven en su escrito. “Nos están
matando”, asegura la joven en su escrito. “Se necesitan políticas que
velen por esas mujeres sin papeles, por esas mujeres en las calles, las mujeres
que no parecen de aquí, mujeres cuyo color de piel, rasgos físicos y clase
social suponen una barrera más en su día a día”, asevera.
Las protagonistas de este vídeo
siguen con su campaña en redes sociales con el hashtag #EsMachismoyEsRacismo
para pedir un feminismo realista que incluya a todas. Así lo expresan en su
manifiesto:
“Mi cuerpo es el territorio donde vivo en
paz, mi cuerpo no te pide tu opinión ni se excita con tu babosería. Tu racismo
busca oprimirme; tu sexismo, victimizarme; tu clasismo, esclavizarme; tu
coitosexualidad, cosificarme y tu nacionalismo, ponerme fronteras. Pero no te
equivoques, patriarca, que ya no somos las caperucitas de los cuentos, ni las
cenicientas, ni las princesitas que esperan ser salvadas. Tenemos voz, tenemos
voto y somos feministas, sudacas, panchitas, negras, moras y asiáticas con
respuestas a tu cómoda ignorancia de privilegios vertida. A quien nos
estereotipe, la respuesta es: no flipes, no jodas, mírate en el espejo de la
Historia y siente, si no entiendes, siente. No somos tus objetos de extracción;
somos mujeres en acción y revolución. Somos las feministas de la periferia y
hemos venido a revolucionaros”.
“Para ser negra eres muy guapa”
01/Mar/2018
El País (España)