En estos difíciles días
de conflicto armado entre Israel y Hamás, han surgido voces de gobiernos,
medios y sectores políticos de varios países en el mundo, criticando a Israel
por actuar “desproporcionadamente”.
Son los mismos que
durante muchos años quedaron en silencio cuando Hamás, Hezbollah y otras organizaciones terroristas
se pasaron lanzando misiles contra la población de Israel, con la confesada
intención de “destruir al Estado de Israel”.
Durante todo ese período, los sensibles
amantes de las proporciones no protestaron contra la flagrante desproporción
usada por dichos grupos terroristas, con el apoyo de varios países, que
solapadamente les proporcionan las armas y la infraestructura necesaria para
perpetrar sus constantes ataques.
Israel sale a defenderse una vez más, y los
ansiosos amantes de la justicia de las “proporciones” salen de inmediato a reclamar
de Israel que deje de actuar “desproporcionadamente”. ¿De qué proporciones
hablan? ¿A quién tiene que pedir permiso Israel para ejercer su legítimo
derecho a defenderse? ¿A las Naciones
Unidas, donde la “desproporción” contra Israel se viene practicando durante
décadas? ¿A los países árabes (con la excepción de Egipto y Jordania) que se
niegan a reconocer a Israel y no quieren sentarse con los israelíes para
discutir los problemas que los afectan? ¿A los autodenominados ”progresistas”, que tienen un flechado sentimiento
antiisraelí, y que se quedan en silencio ante los ataques a Israel y la promoción del antisemitismo en el mundo?
Su amor por la justicia no incluye el respeto a Israel y a los judíos.
Israel debe valerse por sí mismo para preservar
la vida y la salud de sus habitantes, y el patrimonio nacional y privado que
con tanto esfuerzo ha creado, mientras sus enemigos quieren destruirlo y
exterminar a los judíos. Cada palmo de Israel fue recuperado del desierto y de
las piedras, con un sacrificio ejemplar en todo el mundo. Todo debe ser
protegido, y a nadie se puede permitir que ose destruirlo.
En estos últimos días han ocurrido dos
episodios, en que los “amantes de las proporciones” deben ser consecuentes con
su particular sentido de la justicia.
En París hordas furiosas y agresivas atacaron
la famosa sinagoga sefardí Abravanel, con la consigna de “MUERTE A LOS JUDIOS”
y la agresión física contra pacíficos feligreses, que justamente oraban por la
paz en Medio Oriente. Como siempre, la policía acudió después, y no antes, como
se les pidió por las autoridades de la Sinagoga. Dijeron que todo estaba “bajo
control”. Ya vimos la clase de “control” que realmente tenían…
Pregunta a los “amantes
de las proporciones”: ¿le sugieren a los judíos de París que, para actuar
proporcionadamente, salgan a atacar
mezquitas bajo la consigna “MUERTE A LOS MUSULMANES”? ¿O prefieren que los
judíos se dejen amenazar y atacar por sus declarados y agresivos enemigos? O
sea, que sigamos soportando pasivamente el odio antisemita.
Egipto propuso una tregua
a Israel y a Hamás, en su actual enfrentamiento. Israel contestó
afirmativamente. Hamás sigue lanzando misiles contra Israel. No hemos escuchado
voces condenatorias de estos “amantes de la proporciones” contra la manifiesta
actitud “desproporcionada” de
Hamás contra Israel.
¿Cómo interpretar este “proporcionado” silencio? De lo que surge, estamos ante
la misma actitud que tuvieron antes de esta lucha armada. Miran para un lado…y
condenan al otro. ¡Vaya justicia!
¡Ay de Israel si tuviese
que oir al corifeo cómplice de estos “amantes de las proporciones”!