Los israelíes ya están acostumbrados a oir al presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad manifestándose contra su existencia misma y anunciando la desaparición de su país de la faz de la tierra. Pero esta vez, cuando vaticinó «el desmoronamiento del sionismo» y aseguró que «ninguna fuerza en el mundo logrará impedirlo», hubo algo diferente en el mensaje: esta vez, lo dijo a tan sólo cuatro kilómetros del territorio israelí, en la localidad sud-libanesa de Bint Jbel.