Ya conocen las imágenes que unas muy oportunas cámaras grabaron para que todo el mundo pudiera confirmar lo que ya sabe. Niños palestinos, acompañados por adultos —los maestros que los inician en sus labores patrióticas—, esperan armados con piedras junto a una calle. Un coche baja hacia la curva a lo largo de un muro de piedra gris rosácea característica de Jerusalén. La cámara enfoca directamente al coche con su objetivo bien determinado. De repente, de los lados y desde detrás de la cámara surgen los niños tirando piedras contra el coche, que frena un poco al principio, sigue después. Los niños corren hacia el coche y tres de ellos se abalanzan literalmente sobre el coche, dos de ellos de frente a la capota.