Piscinas, jaccuzi y saunas no faltan este año en los campamentos de peregrinos a La Meca, un lujo reservado a los hoteles de cinco estrellas extendido ahora a estos alojamientos provisionales para atraer a fieles que viven rodeados de confort.
Piscinas, jaccuzi y saunas no faltan este año en los campamentos de peregrinos a La Meca, un lujo reservado a los hoteles de cinco estrellas extendido ahora a estos alojamientos provisionales para atraer a fieles que viven rodeados de confort.
Parece a propósito. Cada vez que el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu se encuentra con alguna importante figura de la administración Obama, alguien se preocupa de arruinarle el ambiente.En tal o cual comisión del Ministerio del Interior , algún funcionario revela justo cuando se reúne con el vicepresidente Joe Biden o está por ver a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, que se aprobó la construcción de nuevas unidades de vivienda en Jerusalem Este o en un asentamiento de Cisjordania. “Es contraproducente”, dijo un vocero del Departamento de Estado. “No ayuda, cuando hay negociaciones de paz”, dijo el propio Presidente Barack Obama.
Este editorial nos lo hizo escribir uno de los jefes de Hamas en la Franja de Gaza. No lo ha pedido…claro está. Pero sus palabras, nos convencieron de que era imperioso hacerlo. Nos referimos a Fathi Hamad, que se desempeña como titular de Interior en el gobierno de Hamas en la Franja de Gaza. Hace pocos días , en una entrevista publicada el 1º de noviembre por el periódico árabe “Al Hayyat” de Londres y reproducida luego por el órgano de prensa de Hamas, “Felestin” (Palestina), Hamad confirmó que en el operativo “Plomo Fundido” lanzado por Israel contra Hamas en Gaza en diciembre del 2008, murieron unos 700 miembros de los distintos brazos armados de Hamas.
Un informe hasta ahora secreto sobre la operación de caza de nazis realizado hace cuatro años por un funcionario del Gobierno de EE UU concluye que funcionarios de los servicios de inteligencia ofrecieron refugio en el país a varios nazis y colaboradores de Hitler tras la Segunda Guerra Mundial. Según el diario The New York Times, que fue el primero en lograr una copia del archivo, el Departamento de Justicia ha tratado de mantenerlo oculto durante cuatro años.