Herzliya-Han pasado ya varios días pero a Sergio Britva le cuesta olvidar el campeonato mundial de Halterofília para veteranos (hasta 105 kg) celebrado en Polonia. Allí recogió un trofeo para añadir a su abrumadora vitrina (diez veces campeón a nivel profesional en su Brasil natal y varias veces más en Israel a donde emigró en el 96). La victoria en Polonia, sin embargo, es diferente por razones extradeportivas.
En la ceremonia de entrega de medallas, Britva saludó al alemán Oliver Rosengart (tercer puesto) y después intentó hacerlo con el iraní Hussein Hudada (plata). «Le di la mano de forma natural como hice con todos los rivales. El se sorprendió y me rechazó. Cuando se negó a saludarme, me quedé un poco sorprendido pero sobre todo sentí mucha pena por él», nos relata desde su oficina en Herzliya, al norte de Tel Aviv.
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