«Por la mañana me hago un té y para el mediodía algo de verduras, pollo y pan. Me han improvisado en la celda una pequeña cocina», cuenta. Lo hace para ayudar a pasar el tiempo y se apresura a decir que las autoridades de la prisión la tratan bien. ¿Y si no estuviera aquí elrintendente? «Lo diría también», asegura con la ayuda de un traductor del urdu al inglés.