El mundo parece contemplar la rebelión de los pueblos del Medio Oriente como un gran espectáculo. El tono dominante de la prensa y la opinión pública en la mayoría de los países es de gran simpatía. Al parecer, finalmente contemplamos el triunfo de la libertad y la democracia en el mundo árabe. La gran platea universal sigue los acontecimientos con gran interés pero escaso compromiso.