El movimiento reformista nació y floreció en Alemania durante el siglo XIX. Era una época de efervescencia para las manifestaciones religiosas judías, con una importante presencia también del movimiento conservador y de la neoortodoxia. Pero llegó el nazismo y con él la aniquilación de la judería alemana. Hoy, el 2011, ve la reconstrucción del reformismo con su primera sinagoga de postguerra, denominada Beitenu (nuestra casa, en hebreo) y ublicada en Hamelín, Baja Sajonia (la misma ciudad que retrata la fabula de los hermanos Grimm, El Flautista de Hamelín).