Un programa en el Museo de Tierras de la Biblia en Jerusalem une a niños de distintos barrios para que hablen y creen juntos. Utilizando el arte, el lenguaje árabe y hebreo, y la historia bíblica, la actividad guía a los niños a aprender sobre todas las cosas en la historia que los unen. Muy a menudo, las influencias en los medios, colegios y comunidades enfatizan sus diferencias, y amplían la división, en vez de achicarla.