El oficialismo se ha dividido respecto a lo que está sucediendo en los países árabes, y en particular, en la Yamahiria, nombre que el régimen de Muammar Gadafi le dio a la antigua Libia. Los sectores moderados del Frente Amplio han emitido una dura declaración contra la dictadura del líder libio, contra su pertinaz negativa a procurar una salida negociada y contra la brutal represión de que son objeto aquellos ciudadanos que se manifiestan a favor de un cambio, supuestamente democrático. El MPP, en cambio, logró bloquear en el Parlamento una posición oficial de esas características, tal vez porque sus integrantes tienen buenas razones para temer lo que vendrá después; si Gadafi es un tirano impresentable -deben pensar- su sustitución por un régimen teocrático sería salir de Guatemala para meterse en Guatepeor.