La “Primavera Árabe” expone, día tras día, ante la opinión pública del Medio Oriente y del mundo, novedades acerca de conflictos y antagonismos que hasta ahora estaban envueltos en un espeso manto de secreto. Por ejemplo, nos enteramos de que no solo el bando cristiano-sunnita en el Líbano desconfía profundamente de Hezbollah y de Siria. También desconfía de ambos su estrecho aliado, el movimiento shiíta Amal, cuyo líder, Nabi Berri, es el presidente del Parlamento. Según revelaciones de Wikileaks reproducidas en la prensa árabe, los partidarios de Berri expresaron el temor de que si no se frena una eventual acusación del tribunal internacional contra Siria por el asesinato de Rafic Haririr en 2005, Siria convertiría al Líbano en un infierno con coches bomba y ataques terroristas.
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