En Uruguay existe clara consciencia entre quienes saben del valor de la libertad de expresión, de los graves embates a la prensa independiente que caracterizan al régimen del Presidente Chávez. Conocen sobre las persecuciones a periodistas, a empresarios y a sus medios, hasta el extremo que unos 200, entre emisoras de radio, de televisión y de la prensa escrita han desaparecido, mientras por otro lado han surgido los que forman parte del aparato de propaganda chavista y del multimedio oficialista. En cambio, hay menor noción de lo que sucede con otros gobiernos cortados por la misma tijera, como el del ecuatoriano Rafael Correa. El informe-denuncia, presentado por el relator de Ecuador en la reciente reunión semestral de la SIP, acompañado de un revelador video, resultó de una contundencia apabullante.
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