“Auschwitz fue la escuela de santidad de Juan Pablo II: estoy convencido de que Wojtyla comprendió en este sitio la verdad sobre el hombre porque las preguntas que todos se hacen, son las fundamentales sobre el sentido de la vida”. No tiene dudas el padre Manfred Deselaers, responsable del programa del Centro de Diálogo y de Oración de Oświęcim, surgido en 1992 cerca del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, por voluntad del cardenal Franciszek Macharski de acuerdo con los obispos de toda Europa y los representantes de las instituciones judías. En los últimos siete años de funcionamiento han pasado más de 34.000 personas, muchas para participar en los seminarios y ejercicios espirituales propuestos, sobre todo alemanes, noruegos y estadounidenses.
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