Hace tres años, en 2008, a Joumana Haddad -libanesa, periodista, escritora y libre pensadora- la amenazaron con lanzarle ácido en la cara. Y durante varias semanas, esta mujer árabe -de formación cristiana, madre de dos niños, que los medios internacionales han llamado «la Oprah del Líbano» o «la Carrie Bradshaw de Beirut» porque habla sin tapujos de sexo, escribe poesías eróticas y se rebela contra el fundamentalismo religioso y la situación de la mujer en el Medio Oriente- tuvo pesadillas aterradoras, dejó de manejar su auto convencida de que la seguían y hasta pasó un tiempo sin salir de su casa.