Desde un punto de vista exclusivamente estratégico militar, Occidente busca tener en Siria un gobierno aliado. Habiendo declarado la guerra a Kadafi en Libia, solo queda tirar abajo el actual poder para ver sus sueños de tener un Mediterráneo controlado por la OTAN. El «Washington Post» publicó el 18 de abril que el financiamiento de los grupos opositores sirios tiene como propósito derrocar al gobernante Bashar al Assad, agregando que fue bajo el gobierno de George Bush que los dólares comenzaron a fluir sobre Siria, en 2005. Es el sueño de la patria árabe, que está en el origen del partido Baas; partido este que gobernó también en Irak, bajo la dirección de Saddam Hussein.