Todo el mundo se alegra de que los palestinos tengan por fin un gobierno de coalición. Pero el acuerdo entre Hamas y Fatah ya ha surtido dos efectos perniciosos. El primero, un nuevo chantaje de los llamados palestinos moderados. Así, Mahamud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina anda susurrando por las capitales europeas su “apoyen mi declaración unilateral de independencia, como hicieron en su día con Kosovo, porque si no, los de Hamas me comen”. Lo de siempre, vamos: o yo o el terror.