En 1948, la ONU votó la partición del Mandato Británico en Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe. Los judíos aceptaron la partición. Los árabes la rechazaron. La comunidad internacional ofreció convertir a Amin al Husseini, el líder de los árabes palestinos, en el jefe de un Estado a pesar de que sobre él y sus asociados más cercanos, pesaba una orden de arresto británica, emitida en 1938 por actividades terroristas (no imaginadas sino por el asesinato de mucha gente), y a pesar de que había pasado la Segunda Guerra Mundial en Berlín haciendo propagando pro-nazi, reclutando soldados para las unidades de las SS, y planeando un Holocausto de judíos en el Oriente Medio.
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