Cuarenta y cuatro personas murieron en Siria por la «violencia sistemática» y el uso de munición real por las fuerzas de seguridad para reprimir las protestas políticas contra el régimen, informó la Organización Nacional de Derechos Humanos. Un comunicado de esta organización proporcionó los nombres de las 44 víctimas mortales en la represión policial. De ellas, 26 murieron en la provincia de Edlib (norte) y 13 en Homs (centro), y el resto en otros lugares del norte, centro y sur del país.