Más que un encuentro ha sido un desencuentro, aquel que mantuvieron el presidente norteamericano Barack Obama y el primer ministro israelí Biniamín Netaniahu en la Casa Blanca, pero los actos diplomáticos de este tipo, es lo que diferencia a los no políticos de los políticos. De lo que sí podemos estar casi seguro, es que ha encendido la mecha en el polvorín, abriendo una franja entre ambos aliados. A pesar de tratarse, según declara la líder de la oposición israelí, Tzipi Livni (Kadima), de un error de interpretación por parte del resto del mundo, “Obama no pidió la vuelta a las fronteras del ’67 sino negociar al respecto y con intercambios territoriales pactados”.