Dejando a un lado su nombre exótico, Farhud no fue una erupción aislada de violencia anti-judía en un rincón alejado del mundo. Según los historiadores Shmuel Moreh y Robert Wistrich fue, al menos en parte, una extensión de la guerra de exterminio nazi desencadenada contra los judíos. El final de 2.500 años de vida judía en Irak comenzó durante dos días de junio de 1941. Durante 30 horas, turbas aterradoras de saqueadores árabes iraquíes, soldados y civiles, mataron a 137 judíos e hirieron a miles, dejando decenas de casas saqueadas y destruidas más de 600 empresas de propiedad judía. El caso llegó a ser conocido como el Farhud, término kurdo que alude a una ruptura mortal de la ley y el orden.