Como cabía esperar en un régimen como el de Assad, los manifestantes antiisraelíes que este domingo y hace unas semanas han intentado atravesar la frontera entre Siria e Israel no eran un movimiento palestino tan libre y espontáneo como se nos ha intentado vender. De hecho, ya en la anterior ocasión en la que se produjeron incidentes en la frontera, el pasado 15 de mayor con motivo del llamado «día de la Nakba», transcendió que los manifestantes llegaban a la frontera en autobuses puestos por el propio gobierno.