Pues hay temas y situaciones, que no deberían despertar discrepancia alguna. El caso que nos ha empujado a escribir estas líneas, debe despertar sólo condenas, ninguna felicitación ni expresión de júbilo de ningún tipo. Amanecimos el martes con la noticia de que una mezquita en la aldea Maghayer aledaña a Ramallah había sido incendiada y que en el lugar los responsables del ataque habían escrito grafitti en las paredes que dan a entender claramente que se trató de judíos extremistas, cuya identidad es por ahora desconocida.