Podrá cambiar de opinión en muchos temas, pero el discurso crítico del presidente José Mujica hacia las organizaciones no gubernamentales (ONG) ha sido constante y coherente. Al menos desde poco tiempo antes de asumir la presidencia. El más reciente exabrupto fue la crítica burlona a los ambientalistas que, según el presidente, impedían el desarrollo productivo del país porque pretenden que buena parte de Cabo Polonio permanezca, básicamente, como está.