El abuelo materno de Nicolás Sarkozy fue un judío sefardí de linaje español, cuya historia encarna los sinsabores de una muy tradicional hostilidad francesa contra la inmigración, que también sufrió muy vivamente su abuelo Benedict Mallah y su padre, Pal Sarkozy. El tío de Benedict, Moshé, era un rabino popular y un sionista devoto que en el año 1898 divulga y corrige “El Avenir”, el trascendental documento del movimiento sionista en la Grecia de aquella época. Se baraja la hipótesis, que la inquietud política le viene al presidente de la República francesa por este pariente lejano. Su primo, Asher, fue senador en Grecia ayudando en 1912 al establecimiento del “Tejnión”, la Universidad Tecnológica de elite en Haifa, Israel. En 1919 lo eligieron primer presidente de la Federación Sionista de Grecia, dirigiendo el Consejo Sionista por varios años. Otro de los primos de “Beniko”, Peppo Mallah, fue filántropo de causas judías, siéndole ofrecido por parte del Parlamento griego la posibilidad de ser ministro de Finanzas, aunque rechazó dicha designación.
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